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Integración y sucesión

Por: Fer

Integro y viene el espejo,
Sucesiones, es asombroso.
Primero hago mi espiral temporal:
Vieja activista empredernida
que ahora abandona los dogmas
antes que a si misma.

Vieja joven alcoholizada
Que le aturden los bares
Y las conversaciones sin profundidad
Llenas de odio.

Vieja Mujer libertaria sexual
Que en pleno duelo,
Se rindió
Y se prometió estar consigo misma:
Recuperarse, sola.

Vieja mujer fuerte
Que se tiró a la vulnerabilidad,
Le pierde el miedo a su luz
Y aprende el amor de gato:
Cuestionando apegos.

Vieja estudiante,
Que aguantó todo
Y no le quedó nada
Hasta que resignificó por completo.

Vieja no-novia
A quien la codependencia
La dejó flaca
Con un duelo
Que llora la vida entera.

Salir a las calles?
Encontrarse viejos y nuevos espejos
Con esta revolución aquí adentro,
Me mueve toda, reflejo mis miedos.

Integrar no es fácil,
Después de haberme parido,
Y dejar los dogmas
Del feminismo y líder estudiantil.

Mañana será un dia diferente,
El amor es ausencia de miedos.

Para florecer

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Por: Fer

Leí: "Ya nadie te escribe: No consigo olvidarte"
¡Oh el psicoanálisis!

Qué frase tan fuerte,
coincidió justo al despertarme en pleno duelo,
a los dos meses de irme
tras una partida que ha significado mucho.

Quiero nombrar mi dolor porque existe,
solo un día sin llorar en 84 días
agua que limpia
y saca todo.

Cada recuerdo incómodo,
ha sido un mapeo
de dónde poner mi atención
y sanar la niña interior.

Mis emociones me cuentan
que no invisibilizar la experiencia es importante,
la resiliencia como vía de sanación
y sentidos de la mujer salvaje.

Esta luna nueva
es símbolo de asumir el duelo como terreno fertil,
para soltar apegos y no alimentar las fisuras entre cuerpo y mente
sino que encarnar la energía de creación
sostenida.

Percibo mi falta de costumbre de despertar sola,
de no escuchar ni sentir las risas, ni mirarla,
ni sentir el calor que abriga a dos cuerpos que se querían
pero no sabían amarse.

Mas me enraizo con mi peso y mies pies,
recuerdo que mi propósito es otro
y q…

Integrar: El camino por San Pedro

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San Pedro fue mi hogar por cuatro años. Podría decir que casi cinco pues hago consciente que en ocasiones dormir en la casa de mi ex durante el 2013 era casi diario pues yo viajaba desde mi refugio montañoso de Aserrí e integrar toda la experiencia solo son oportunidades de continuar sanando.

Me despedí de mis hermanas con el anhelo de crear mi propio espacio y vida. En aquel momento me alineaba con compartir apartamento con una roomate. Ella es una chica recreacionista de antropología que en aquel momento vivía en el silencio. Yo me acompañaba por Valiente mi fiel amiga y comencé una travesía.

Las memorias mapean,
recuerdo la casa de dos pisos donde comencé el sexo casual
después de cuestionar la monogamia y el ano,
fue un divertido viaje por bosques, orgasmos y experimentación.
Recuerdo creer la promesa del socialismo, feminismo y liberación del cuerpo.
En esta ocasión comencé mi primer libro sin publicar.

La primera casa, mi primer cueva
me recibió como hamaca mecedora,
recuerdo es…

Despedida con la Vieja Sanadora

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Por: Fer

Me fui,
me retiré
y me parí.
Sin distracciones, en soledad.

Imagino a la vieja sanadora
pariendo con piernas abiertas de cuclillas
con dolor y placer a la vez,
en un bosque de árboles altos con troncos anchos
de ramas que se entrelazan y abrazan unas a otras.

El pájaro rojo que canta mi llegada,
alerta a cada parte de mi psique:
Siente todas tus emociones,
que fluyan una a una con aguita de lágrimas,
agua que limpia.

Miro a la vieja sanadora meditando,
con profundo respeto,
auto-compasión y auto-cuido.
Este es un momento sagrado para ambas.

Me paro, me pare,
siento dolor, siente dolor,
siente poder, siento poder,
susurramos juntas:
Somos dignas de amor, cuido y respeto profundo.

Pare la sanadora,
y me amarra a su pecho,
siento calma, calor y profundo agradecimiento.
No tengo miedo y soy bienvenida.

Iniciamos juntas el crisol de la transformación,
procesos, suspiros y respiraciones íntimas,
erotismo compartido y solitarias.
Pasa la espiral y nos sentimos calmas.

¡Ahora sí!
Nos…

Yo te creo

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Por: Fer

La violación, es un instante.
Te hiere,
te expropia y te silencia,
Te parte en dos.

Pero se recupera el cuerpo,
se recupera el habla
y limpia cada lágrima.
La útera resignifica su memoria.

El cuerpo físico se regenera,
pierdes el miedo
después de dormir en la absoluta oscuridad,
se recupera el poder
y te vuelves protagonista de tu vida.

Confía en la mujer salvaje que se aloja en tu pecho.

El afecto/amor y emociones como aliadas

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Por: Fer 
Cada una tiene dones, entre ellos crear la realidad en la que vive y resolver o no a partir de ello. Las herramientas emocionales que creamos cuando somos niñxs dependen de las dinámicas de los vínculos más cercanos: papá, mamá, hermanxs y/o tutores. Por ello, es importante reconocer que a pesar de que cada persona que ha transitado a nuestro lado ha hecho todo lo posible según sus condiciones para acompañarnos, de pequeñxs percibimos lejanías, resentimientos, silencios, regaños, etc... como heridas que influyen en nuestra perspectiva de vida al crecer.

El sistema en el que vivimos tiene una tendencia al adultocentrismo es decir, existen relaciones asimétricas de poder donde se sobreponen las necesidades y los intereses sobre lxs niñxs o quienes se consideren mas jovenes. Esto puede enlazarse con un sistema de creencias que sitúen y conserven relaciones nocivas de dominación. Así, pocas veces ponemos atención en la forma que reproducimos al acompañar a las niñas y niños.

Las…

Hysteria sin número: A mi viaje de pájara

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Por: Fer

Mi cuerpa,
eróticamente agradecida,
con destellos de luz que salen de mis labios,
con palabras amorosas que acarician mis oídos,
de mi gente que ama mi rareza.

Soy digna de amor,
me repito cada día,
soy digna de todo
y abro mis ojitos con más ganas.

Ganas de vivir,
ganas de sonreír,
ganas de sobreponerme
recordando que vibro alto,
tan alto que trasciendo lo que fui
porque lo necesito, me doy el chance.

Mi camino,
se topa con seres maravillosos,
que me animan a brillar,
me cuidan y no me perciben invulnerable.

Cuando una se transforma,
todo se transforma,
besos amables,
besos respetuosos,
besos celebrados,
besos cuidadosos.

Con ese cuidado dialogado que nos cuenta de historias nuevas,
reconocemos nuestro presente,
nuestro erotismo,
y nuestra consciencia.

La memoria corporal se sana,
el útero no se siente sucio,
sana los abusos sexuales
que se alojaban en mi vientre.

La decisión de compartirse,
compartir energía desde saberme digna de lo que necesito,
me ha abierto una munda nu…